1. Festival Holi de colores y amor en la India
El Festival Holi es uno de los más vistosos de todos, literalmente. Se celebra con el inicio de la Primavera en ciudades como la India, Nepal o Guayana, aunque se está extendiendo a otros países porque es muy divertida.
Tiene un origen religioso y dura oficialmente 16 días, entre los que se prenden hogueras simbólicas. Sin embargo, por lo que ha cobrado fama es por la batalla de colores que inunda toda la ciudad. Lo más utilizado son globos con agua de color, que se lanzan durante toda la fiesta en parques y calles. El resultado es absolutamente espectacular. Y tranquilos/as, que estos colores se lavan sin problema.
2. La Tomatina de Buñol
No podíamos olvidar en este repaso de las celebraciones más raras del mundo a la fiesta raruna por derecho propio. La Tomatina de Buñol es, como indica su nombre, una auténtica batalla a base de tomatazos que se celebra todos los años el último miércoles del mes de Agosto.
Todo comenzó en 1945 cuando unos jóvenes querían ver un desfile de gigantes y cabezudos. Como llegaron tarde, empujaron a la gente para estar en primera fila y tiraron un puestecillo de frutas y verduras que había cerca. La gente se enfadó tanto que se lió a tirarse verduras, entre las que había tomates y estalló una auténtica guerra vegetariana entre los asistentes. Al año siguiente los jóvenes regresaron, pero con la intención de repetir la divertida batalla. Lo consiguieron y así comenzó una celebración que hoy en día es mundialmente famosa y atrae a miles de “guerreros del tomate” todos los años.
3. La Fiesta del Agua en Yunnan
En Yunnan (China) son menos bestias y se lanzan “inofensivo” agua en la Fiesta del Agua, con la que se celebra el nuevo Año de la etnia Dai. Sin embargo, no son menos exagerados que en otras festividades.
Esta fiesta dura nada menos que 4 días. El último es en el que se celebra la batalla del agua. Antes que nada los asistentes limpian durante un buen rato las estatuas de Buda de la zona, uno de los actos más importantes para los habitantes de Yunnan de toda su vida. Una vez se termina este “baño de Buda” comienza la fiesta y aquí vale todo. Pistolas de agua, globos, cubos enteros, mangueras… cualquier cosa para lanzar agua está permitida y encima simboliza que limpia las enfermedades y problemas para el año entrante así que cuanta más, mejor.
4. Fiesta del pene en Japón
¡Esto sólo se le podía ocurrir a los japoneses! Todo un homenaje al miembro varonil. Se llama oficialmente “Kanamara Matsuri” y se celebra desde el siglo XVII. Mitad concienciación sobre las enfermedades de transmisión sexual y mitad fiesta a lo despedida de soltera, esta celebración consiste en procesiones de objetos con forma de pene durante todo el día.
Hay estatuas, gafas, trajes, todo tipo de accesorios con forma de pene circulan por las ciudades que celebran esta fiesta y que actualmente simboliza el culto a la fertilidad, así como también intentan concienciar sobre los peligros del sexo sin protección. Lo que no se les ocurra en Japón…
5. Festival del queso rodante en Inglaterra
El “Cooper’s Hill Cheese-Rolling and Wake”, que los españoles hemos decidido llamar “Festival del queso rodante", porque es más fácil de recordar, consiste en lanzar un queso de unos 4-5 kilos por una colina e intentar atraparlo. Quien lo coge, se lo queda.
Esta curiosa fiesta que puede parecer sencilla y sin mucho sentido, ha ganado fama internacional no sólo por lo fácil que es celebrarla, sino porque es toda una competición de riesgo. El queso en algunos casos ha llegado a superar los 100 kilómetros por hora. La colina sobre la que se lanza es tan empinada que no faltan caídas, lesiones y todo tipo de personas (algunas disfrazadas) que tropiezan y caen rodando más rápido que el queso. Al evento acuden varias ambulancias sabiendo que van a tener trabajo que hacer. Ni siquiera los espectadores están libres de riesgo, pues hay muchos casos en los que algunos reciben un “quesazo” en toda regla por estar demasiado cerca. Todo un espectáculo.
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